Estreno teatral de mi obra: "Leyenda del Condor y la Flor"

viernes, 29 de julio de 2016

PELDAÑO

PELDAÑO
Por: JUAN ESTEBAN YUPANQUI VILLALOBOS
dedicado a mi amada esposa y madre de mis hijos  Tanyita Yupanqui
FELIZ CUMPLE, MI AMOR 

¿Qué peldaño se rompe?
Si no hemos rajado ninguna
leña seca que esta junto al rio
¿Qué peldaño se escucha?
Si aun nuestros pasos vacíos
no se sientan en la deshabitada casa
¿Qué peldaño muge?
Cuando el trigo florece
viendo sus cabellos amarillos
cogerse con el viento
atados de las manos
con un arpegio de la guitarra
ahora con sonidos nuestros.
Me envuelven en sus notas
acaricio el cuerpo desnudo
con olores de clavel
mi cuerpo danza musitando
con el sabor a mujer, aquella
que mis ojos en ristre lo toma
y saborea la miel de la dicha
en sus largos brazos de amor.

Julio 2016


HE VUELTO A VOLAR

HE VUELTO A VOLAR
Por Juan Esteban Yupanqui Villalobos.

Como el cóndor, cuando se es joven
he vuelto a volar, como niño
con mis alas, rejuvenecidas
con mis ojos listos en el horizonte
sin el miedo de la cobardía
he visto sus cimas ondear
sus serpentinas hondonadas
y he vuelto a recordar
de la mochila roja al caminar
de pobreza y su humildad
de su trajín y su bondad.
He vuelto a volar
con los colores de mi tierra
con el olor de los manantiales
con el silbido de los querequenque
a conversar con juan
el amigo que teníamos que admirar
con nuestras luchas interminables
y yo le decía conviértete en condor para
volar lejos donde no estemos, aquí
si no en el allí para recordar.
El muy quedo decía
no, no podemos irnos ya
nos queda la chichita
de aquella que comemos con pan
con el cuycito añejado en ella
que nos pueda hacer merendar
para el otro día despertar.
Mas bien vamos al agua de oro
a ver a doña moya amanda
retozar con todos los jóvenes
del pueblo del abedul que anochece,
harray doña manda, si puede
con toditos los jovencitos.


martes, 26 de julio de 2016

Vacía silla

Vacía silla

Por: Juan Esteban Yupanqui Villalobos.































Hoy, como los días
que pasan sin sentido
vacías sin sentido
no me he sentado
y los gatos con su mirada
han sentido, el porque
esta tan vacía
y han sentido el vacío
de la vida
de los inviernos
del miedo de la soledad
y los gatos, con sus miradas
no sabían porque
porque no ha venido
para darle su abrigo
sus cuitas eternas de sabor
a solearse con el sol
a mirarle con sus pardos ojos
ojos tristes de soledad.
Mirar, ¿Qué?
El aletear de las plantas
con sus hojas moradas
o del alma que se silencia
o la voz del gato, llamando
llamando a la gata
en su tejado
con la teja rota
con el alma rota
de tanto rotar en el silencio
entonces que decir
Si la silla de paja
Se queda sola
Porque siempre
Siempre estuvo sola
Sin dolor, sin misterio
Lo extrañaran los libros
Que sus ojos veían
Los lapiceros que sus manos
Esos entretenían.