Estreno teatral de mi obra: "Leyenda del Condor y la Flor"

domingo, 13 de mayo de 2012

Mi querida madre


Mi querida madre
/ dedicado a mi mama Margarita Herlinda y a mi mama Julia Elsa /
Con el cántaro en un camino
Recorriendo las flores de las acequias
Que su aroma tanto enamora en mis ojos
Con el cántaro en tu camino
Con mis manos enlazadas en el mito
De la verdad de los colores de las estrellas
Que se asemejan a tu mirada, mi madre.
Con tu frio y mi frio
En la noches de los inviernos
En la soledad de las paredes
Sintiendo que tu corazón late
Y el mío se sosiega al tenerte en mi alma
Con la voz que me llamas, todos los días
Con la voz que me cantas
En mis noches de insomnio
Y me tranquilizas en mis sienes
Dulce voz que a las noches y días tanto las extraño
Con el sabor al cashallurto de los mediodías
O la patasca de los viernes santos
Que en las mesas del día
Tú y yo solo los comíamos
Sentados en una mesa construida
De tus sudores y mis miradas
Mis miradas de verte madre mía con tus temores
Con el silencio que sorteaban las cigarras
En las noches que soñaba en que no podía
No podía perderte, mi querida madre.
¿Cómo se rompió el mundo mágico?
Juan Esteban Yupanqui Villalobos

viernes, 11 de mayo de 2012

HORAS




HORAS
Tenemos un minuto
en el silencio parco
que muere como en el tiempo
y tenemos una flor en la mano
que se esparce con el viento
y sin embargo suena en el bajo
el dolor profundo del abismo.

Me he sentado en la banca
mirando las olas de un mar
que inmenso está ahí
que me mira inquisidor
el porqué de mi dolor
que baja de mi mano
con la vida que abarca
y que se extingue siempre
con los minutos de una hora
en que el reloj da vueltas.

No me había dado cuenta
que sentía el frio intenso
que las olas me daban
con su vaivén cadencioso
con su terminal de camino
con su aroma etéreo
con sus plazos en el día
...
el tiempo de mirarte
el tiempo de amarte
el tiempo de contemplarte
en un minuto que fuga la vida
en un minuto que veo tus ojos
con el negro resplandor
de todas las aguas del mar.

Sí, es hoy día nuevamente
Que no me había dado cuenta
De todo mi costado
Que no me había dado cuenta
Del negro de tus pupilas
Del color de tus montes Venus
De los puntos en tu pelo
De los mohines en tu rostro terso
O del cambio de tu voz
En el afrancesado ultramar
Con que llamas mi nombre.

No había luna en el firmamento
Y aún diviso tus pupilas
Con el blanco de tu sonrisa
Con la palma de tu mano en vaivén
Reclamando mis miradas
Reclamando los sabores
De un ósculo en los labios.

Juan Esteban Yupanqui Villalobos 


miércoles, 2 de mayo de 2012

A MARGARITA MI MADRE

A MARGARITA MI MADRE.


Hay veces los arboles
crecen en la ciudad
con cemento en su sombra;
hay veces la vida se va
con el rio en el mar.

Solo somos tu y yo
 con toda la soledad
es una madre y su niño
en la pared sin pintar.

Quisiera irme ya
con mi bolsa eterna
con mis temores
con mi angustia
porque tu no estas
como una madre y su niño
en la pared sin pintar.

Quisiera ir al balcón
o al callejón
en una salida
o en dos
que a veces iba a jugar.

Quisiera estar en las tardes
cuando mi pelo
tu usabas para peinar
con tus manos de caricias
que hoy oso recordar.

Quisiera ver el mar
en tu mar con tus ojos
y tu cara al viento
con la sonrisa que me orabas al sacar.

Juan Esteban Yupanqui Villalobos