Estreno teatral de mi obra: "Leyenda del Condor y la Flor"

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Pequeña flor



Pequeña flor del mar negro
con el color de tu pelo que ondea,
con el amor de siempre que integro
las aguas del mar que me sarandea
abre brechas en los surcos
del mar negro.

Pequeña flor del mar negro
que con tus besos
con mi corazon me alegro
saltando como un cerezo
en el agua del mar negro.




Túpac Isaac II
Juan Esteban Yupanqui Villalobos.
http://juanestebanyupanqui.blogspot.com

jueves, 27 de mayo de 2010

Por siempre aquí estaré !

El silencio es amplio
en esta sala de ciberespacio
la puerta tarda en abrirse

y mis ojos no pueden
contener la anciedad...
Y ciérrome en una carta
para seguir esperando
la llegada de quien siempre espero !

Encuentra una línea
es lo que ahora te espera...
Por siempre aquí estaré !




Túpac Isaac II

sábado, 15 de mayo de 2010

Tú eres poesía




Tú eres poesía
tú eres luz sin nostalgía
que a veces me embarga
en la luz de nuestros corazones
donde brilla el sentimiento.

Porque te detienes
si mi mano
ahora estirada
vuelve en fuego tu mirada...
Eres así mi flor
de todo el Mar Negro!




Kapak Ñam, Tambo de Tablachaca
Túpac Isaac II
http://juanestebanyupanqui.blospot.com

martes, 16 de febrero de 2010

En las punas de tu tierra

En las punas de tu tierra



Miro en tus ojos

con la sangre en sus comisuras

derramando el dolor eterno

que se resume en ellos

por el tiempo de tus sienes

con el calor de la tierra

donde cayeron tus heridas

aun arrebatadas tu manos

por el peso de la ignominia

de las calles desiertas

de una ciudad de miseria

que recorres muy de madrugada.



Con tus temblorosos deseos

arrancados a una carreta

que no se mueve al tiempo

que tu corazón no sucumbe

al sudor del esfuerzo

carcomido por el peso

que te lleva el metal

con que amarrar el hambre de quienes

viven aun en tu choza.



No veo en tus cabellos

la oscuridad del silencio

solo veo el mudo testigo

de los pesares de siempre

sin las monedas

que mitigue el pan

de cada día que

tus dientes no tienen.



No veo en tus ojos

el brillo de las mañanas

cuando corriendo

y saltando las cercas

corrías en la brisa del rocío

de aquellas mañanas

en que mirando a los apus

solicito le silbabas

¿Ahora?

Tus ojos en desvarío

por el humor del tiempo

no te consuelas

por el hedor de la ciudad

que te consume

con el sabor de licor

que consumes

con el querer de siempre

de saber el olvido.



¿Cuándo?

Regresaras con tu quepe

a visitar tus querencias.

¿Cuándo?

Me dirás

niño encárgame tus penas

¿Y yo?

Como tu amigo

te diré hermano

en éste tu camino busco

tu larga redención

que no llega

como dicen siempre

con las cruces de mayo

ni las largas peroratas de octubre

solo llegara con el tiempo

cuando tu alcohol convertido

en los ríos de la esperanza

se desborden en la riberas

aquellas que estorban el curso de nuestro rio

rio que da la felicidad de nuestra gente

con sus whipalas corriendo

con los bosques de

nuestros ancestros

al cual tu huiste

para venir a la ciudad

donde convertido en harapo

te sucumbes en un arenal

solo tapado con trapos

y cartones de infelicidad,

con el frio como acompañante

en el olor de viejas lluvias

que se acomodan en tu espalda

que caminan erguidas

en una cuesta que baja

sempiterna al faro

de la guía de las nubes

que navegan en todo el firmamento

con los luceros viajeros

que nuestros ojos

como niños que vivimos

al lado de las laderas

de nuestros puquiales

con el olor fresco a agua

aquella que tomamos con nuestras manos

cada día en la noche

para acallar los rumores

de no morir de sed

en el desierto

que se asemejan nuestras punas

sin rastros con el silencio

de nuestros hermanos caídos

en la lucha del desierto de cemento

caminando cabizbajos

con el lento peso de su vida

añorando la puna

de sus cerrajes y cantutas

que floridas todavía esperan.



Que, se mueve en el firmamento

con el lazo de los colores

que circundan los suaves

vellones de blancura

que mis ojos permanecen

quietos para verlos volar

lejos de ellos

y sentir el olor suave

de tierra mojada con jazmines

que alguna gota venteada

cae en mis mejillas

haciéndome acordar

lo junto que vivimos

con el viento y la lluvia

que al amanecer nos reímos

con el rocío de mi primavera

para darles flores a la niña

de tus ojos, con sus trenzas

y sus suspiros

De

¡Hay, niño que me dices!

Y tu mirada en el brillo

de los cielos

se estampa en las trenzas

que tanto jalasteis

en la hierba del campo

con el retozo vecino

de los primeros amores

¡Y!

Ahora en el desierto

del cemento olvidadizo

que te consume tu humanidad

donde parara,

¿Tu niña de trenzas?

Con las promesas

que en sus pechos hiciste

¿Mira?

Como te vería ahora

con tus harapos de ropa

tu maloliente gesto de alcohol

por tratar de olvidar

que degastes la felicidad

en las punas de tu tierra

y ahora en este olvidado

cemento el frio carcome

toda tu felicidad.


Túpac Isaac II
Juan Esteban Yupanqui Villalobos.
http://juanestebanyupanqui.blogspot.com


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08 de febrero de 2010 03:38:27 a.m.