Estreno teatral de mi obra: "Leyenda del Condor y la Flor"

sábado, 27 de diciembre de 2008

UN tiemposin el sin


Tiempo salobre
En tu mirada
en tu restañar que me cubre
como un manto de los inviernos
en el frio e tu silencio
y que me das
si no es el sabor amargo
de un misa celebrada
en el poste de aquellos
que se acobijan en el cementerio

Tiempo salobre
que esta en el mar
en sus manos
en sus olas
que se abrazan
con mis manos
con mis dedos
que no se cruzan en mi mirada
que no se quedan
en todos mis labios
que no sonrien
por el miedo
de todas las balas
que me dieron
en el alma de mi vida
Tupac Isaac II
Juan Esteban Yupanqui Villalobos
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domingo, 19 de octubre de 2008

¿Que ves en tu entrada?
sin el silencio de las voces
que se anida en el estribo
de la mañana tierna
que sus manos en mi rostro
muchas de las veces se acaricia

¿La sombra?
de los muertos del pasado
que se acercan temprano
en mi espalda cercana
donde miro
si mi sien se siente
tan pesada
que se nubla mi mirada
que no le acaricia
el menton de tu cantada
voz en mis oidos.

¿Donde se para?
el aletear de el tiempo
que se acerca en mi mano
mojando el tiempo
de la lluvia de los sentimientos
que se atiborran en mi esquina
que no es el tiempo
ni el camino que se hace
el andar de la vida

domingo, 28 de septiembre de 2008

HAMBRE

Aun en mis ojos
con las lágrimas derramadas
se sienta en sus despojos
con sus manos atadas
el hambre de la vida
que se cierne en sus cabezas
como lumbres que el alma
destierra sin belleza.

Y si veo en tus cuencos
la sombra de los recuerdos
que carcomen los platos
que en mil mesas se esfuman
sin mis labios enternecerse
por la voluntad de la saliva.

Hoy, sentado en una vera
de los mil caminos
el estomago se ha revuelto
con la hidalgia de todo un revolucionario
que en su hambre ,emblema de rebeldia
siente en su mente todo el dia.


Con este poema participo en el primer Concurso de Poesía de Heptagrama

lunes, 15 de septiembre de 2008

CAMINANDO POR LA PLAYA
Que mira en sus ojos
los veleros del mar
que una flor se recuestra
en la ribera del mar
Que mira en las sombras
al viento de las arenas
que se clavan en mis sienes
esperando las platas de mis pelos
sin tantas penas
que se atesora en los cielos.
Como pienso, en mi
costado con el calor
de los soles y mis dias
que se avecinan en si
todas estas noches
que son tus mañanas
y en mi mañana que siempre sera
aquella tarde de los besos
Para que mirar en mis pupilas
siempre estas alli
como para vivir y recordar
en todos los espacios de mi vida

martes, 24 de junio de 2008

LA DESHONRA A CATEQUIL

La trama se desarrolla en los pueblos de Andamarca, Aque y Coronguimarca; ciudades principales del Reino de los Cullies. Todos asentados en la cordillera andina de lo que corresponde a los actuales departamentos de La Libertad y Ancash.

Los personajes que intervienen son: Wairo Amaru. Señor del reino o nación de los Cullies; representa la majestad de los soberanos, con una imponente figura representando muy bien al hombre andino. Su esposa Acasu Cani, la más bella de las mujeres de todo el Reino y de casi la mitad del mundo conocido hasta ese entonces. Su bella hija, la delicada Quiyaya o Quiyayita.

Dentro de la élite era cogobernante y consejero espiritual, hijo también predilecto de Catequil el misterioso Sacerdote y lector del Oráculo, el silenciosos Amuco Amsha, quien generalmente vive en Huallio, lugar sagrado y de adoración. Mashaco , el filósofo de la corte, que se hace el tonto para hacerse escuchar lanzando sátiras para dar a conocer su opinión. La mujer libertina de nombre Cushurumba, que muchas de las veces convive con el valeroso capitán de los ejércitos Cullies conocido como Yuca.

Adornan el gran salón del trono los músicos populares, conocidos como chirocos. Los guardias que permanecen a la entrada del palacio real. Una construcción de piedra con puerta y dintel cónicos, en cuyas paredes van adornadas con telares de diferentes modelos y diseños de colorinches. Siguen las asistentas de la esposa del rey y su esposa, todas acomedidas a cualquier necesidad del soberano. Toda la parafarnefalia del sequito es la misma de la Etnia Cuzqueña o Incas.

I ACTO

Hacen su ingreso por la entrada principal del palacio los Chirocos, quienes con su flauta y tambor (conocido como roncadora), tocando y cantando la tonadilla de ingreso y contando los acontecimientos recientes del reino.

CHIROCOS: ¡ Bienvenido seas mi gran dios categuil,

no hay nadie, como tu hasta el final

Viracocha no es grande contigo

nos viene a liberar de la soga apretada

que los orejones puquinas nos tienen aquí.

Subiremos con la coquita

mascando, mascando y cachando

sin nadita que descansar;

danzando, danzando hasta muy arribita

muy pronto llegaremos al templo

de todos nuestro señor en Huallio

Tomando el descanso con la chichita

para que no te enojes mucho

nuestro gran padre Catequil.

Grande es nuestro pueblo

mucho más grande que de los Orejones

Vino malaya, dicen que fue Pachacutec

Y zas nos zurra a todos nosotros;

nos quito el agua de los estanques

Que golpe dio a nuestro padre

progenitor del gran Waira Amaru

Que desgracia de nuestro pueblo

en las veredas de coronguimarca,

Veladas sus murallas y afrentadas sus

bellas hijas nuestras amadas princesas

las hermosas Pallas.

Dicen las malas lenguas

que el dios de todos los orejones

es más grande que padre Catequil.

hoy no lo vemos así, no será malaya

nuestro destino por ser de aquí;

Todo huallio arde de tarde en tarde,

desde lejos muy lejos se ve así,

su vos potente

Remece el huaychaca en sus aguas

que salpican a todo pichinchuco

bañando a las guaguas huarancotayinos

enverdeciendo sus faldas en

las caídas después de los veranos.

Siguen diciendo las malas lenguas

De casi todos los tumbesinos

Viracochas de color del Champará

Todos del norte han venido,

a para la afrenta que se nos hace así

Porque?

Desmayan hombres y mujeres,

Pronto, muy pronto nos liberarán

A todos desde aquí.

Sigamos cantando el huainito

Mascando, mascando y cachando

Nuestra preciosa coquita

Y traída como todo desde los marañones

Para saborearla todos juntos y juntos

En la gran subidita

Para mirar de ladito

A nuestro Padre el Gran Catequil.

En lo que están danzando los Chirocos a la entrada de la puerta principal del palacio, en medio de la llacta; hace su aparición Mashaco, interrumpiéndoles en su canción. Él intenta danzar con ellos. Estos molestos, lo echan de su lado, el no contento con esta actitud les hace frente increpándoles su actitud.

MASHACO: ¿Qué cánticos son esos? no parecen los

huainitos de mi pueblo? De onde serán?

CHIROCO: Cállate opa (tonto). De cuando acá, sabes muy

bien el hablar de los amautas. Tienes el

conocimiento de las cosas del mas acá y del

más allá. Ah ¡ver contéstame pues.

CHIROCO 2: ¿Contesta pues opita? Ja, ja, ja.

¡Que va a contestar ¡

MASHACO: ¡Sí!¿Por qué creen que no se nada?. Tienen

el don de la clarividencia, o son muy sabihondos; mas que los propios amautas?.

CHIROCOS : ( mirándose mutuamente como

sorprendidos) Ja, ja, ja, éste opa sé más sabio que ni los propios amautas que están en Qosqollacta.

CHIROCO: Esto si que es el acabose... El opa dándonos

consejos a nosotros.

CHIROCO 2: ¿O queriéndonos dar?

CUSHCURUMBA: ¿por qué fastidian a Mashaco? Son

acaso ustedes mejores que él. Porque lo ven

que es jorobadito se burlan de él. Es así de

nacimiento, cualquiera de ustedes hubiera salido así. Su corazón y alma son mejores que el de ustedes.

CHIROCO: (señalando a todos lados) . Vean... ¿Quién ha

Salido en su defensa?.

CHIROCO 2: ¡Vamos, vamos!! Acaso tu no eres la Cushrumba... te pregunto?

La más pública de las huarmis de esta parte del reino...

CHIROCO: Oye! Te podemos apedrear por lo que tu

lengua esta diciendo. No puede ser del

agrado de los orejones...

MASHACO: ¡Oigan... ustedes!!

¡Escúchenme bien. Acaso mi deformidad

puede cegar la mente mía. No poder ver

como suceden las cosas en el mundo. De que tanto se ufanan ustedes? Se pasean por toda la llacta, pavoneándose por los favores que reciben de los Waira Amarus. ¿ Quiénes son ustedes en realidad? Acaso ustedes siempre se han convertido en los lambemigalcas de los Señores y Tucuyricuts venidos de los qosqorunas. Acaso no le sirven a ellos en todo momento. Póngase de acuerdo de una vez a quien van a servir. Sí a un lado o al otro. Quienes son sus señores: ¿ Los qosqorunas que están en el qosqollacta o los Waira Amarus, quienes han sido siempre nuestros señores, desde que nuestro padre catequil tuviera a su primer runahijo y lo impusiera como nuestro señor Waira Amaru. O ya seguramente están pensando en otro señor. Seguramente como están escuchando que vienen unos huiracochas, también se van a hacer sus sirvientes y abandonar a sus actuales señores. No hay nada que hacer que como cuchicrespos van buscando donde ganar, no donde hacer el bién. Todo lo contrario, buscan el ganarse alguito. Bien les queda el que los llamen los Cuchi crespos loros.

CHIROCO: ¡Vee...!! con que discursito nos había salido

éste. El opa podrá tener movimiento en su

tutuma. ¿Quién lo hubiera pensado, que nos

salió con unas palabras? . Déjenme reír, ya no aguanto más. Ja,

ja, ja...

CUSHCURUMBA: ¡ Déjalo terminar!!

CHIROCO: ¡ Tu no te metas... !!

CUSHCURUMBA: ¿ Quién eres tú para impedírmelo?

CHIROCO 2: ¡Te ha dicho que no te metas!!

CUSHCURUMBA: ¿ Otra llama que viene al maíz?

CHIROCO 2: ¿ Qué me has dicho, no te he entendido?

CUSHCURUMBA: Si no has entendido, cállate la boca

CHIROCO : Conque esas tenemos, no?

CUSHCURUMBA: No te haré caso, so sirviente de todo

El mundo.

MASHACO: Un momentito runas chirocos. ¿Por qué no le

dejan hablar a ella también? Acaso no es ella también hija de nuestro padre Catequil y nuestra madre Quilla Hirca.

CHIROCOS: A ver pues, que hable de una vez!

CHIROCO 2: Que hable de una vez o que se calle, que

caray?.

MASHACO: Por que se apresuran tanto, déjenla parlar.

CUSHCURUMBA: Gracias no muy agraciado amigo,

pero con una hermosura del alma. No juzguen por lo silenciosa que pueda ser mi vida. Háganlo por lo que guarde en mi corazón. Debemos juzgar, aquí, lo que pueda acontecer en nuestra nación, en su destino. Y del lado en que nos pondremos cuando las circunstancias no los requieran.

MASHACO: Es la pura verdad, lo que dice nuestra amiga.

Pero sigue hermosa huarmi, para que estos escuchen de tu lengua lo que acontece en nuestra nación.

CUSHCURUMBA: Mi lengua es lenta, no llega ni a la

profundidad con que arrasa la chaquitaclla en la mamapaccha. Sería mejor que hablases tú mi hermoso amigo mashaco. Todo para que estos vean los maravilloso que es tu lengua como el arco iris destella en colores las palabras que de tus labios brota como puquio. Todos creyéndole tonto no dan la importancia a la sabiduría de amauta que posees. Instrúyenos para que la belleza de tu alma destruya las negras intenciones de estos chirocos.

MASHACO: Gracias hermosa huarmi por las lisonjas.

Que no han de venir mas que de lo profundo que te inspira nuestro aputaita Catequil. Al cederme el parlamento invoco a los apus de nuestra nación y a su famoso oráculo de huallio, quienes guiaran mis labios para decir la verdad y de aquello que lo siento.

El Runa que habita nuestra gran nación, desde que fue engendrado por nuestro gran taita Apu Catequil y la Mamacha Quilla Hirca Paccha. Hemos dominado todos estos montes, desde donde discurren los shimbos hasta el límite con los caxamarca , nuestros vecinos y amigos. Hemos siempre cosechado nuestros maicitos, la papa en su collota para que dure durante todo el verano. Cosechado siempre nuestro tarwi. Muchas veces hemos bajado a trabajar con los chalacos muchic; muchas de las veces hemos hecho trueque con ellos mismos. Nuestros bravos jefes han servido y defendido nuestra nación de las ambiciones de los Huaylas y a veces de los mismos Caxamarcas. Nuestros Amarus, siempre son valientes. Hasta que vino el Puquina Pachacutec Yupanqui, Taita de todos los Orejones y durante años mantuvo cercada a nuestras llactas, y después de duras batallas no logro vencernos y solo lo pudo hacer quitándonos el agua. Acaso no se acuerdan que para merecer el perdón y graciar la vida de nuestros runas Nuestro Gran Amaru Siccha entrego a las mas hermosas Pallas de Coronguimarca, sus hijas principales como esposas del gran Orejon. Las más bellas flores del campo no se comparaban con ellas. Y así logro salvar a nuestro pueblo. Acaso la bella Palla Canchachi no se resistió y tuvo un hijo del gran Orejon, pero ellas huyo muy lejos, fuera de la vista de los orejones y nació de sus entrañas el pequeño Tupac Isaac, la esperanza de libertad de nuestro pueblo. Que hablan que de su mano salen lenguas de fuego que arrasaran a todos los wuiracochas y orejones. En esa Esperanza vivimos, ya que los cuzqueños desterraron nuestras costumbres. Nos juntaron con los Caxamarcas y los Huaylas. ¿Dónde estuvieron los runas Chirocos para sentar su voz de protesta?. Acaso, aquellos pueblos no estuvieron en constante guerra con nosotros, desde que nos creara nuestro amado padre Catequil. ¿Quién de los Chirocos, que ahora se ufanan y pavonean de los favores que tienen de los puquinas, se atrevió a protestar cuando nuestros padres y hermanos fueron desterrados por todo el tawantisuyo, cuando nuestras mas hermosas flores, hermanas y esposas, fueron entregadas a los orejones como esposas, quien protesto?. Se apropiaron de las mejores sementeras. Sus padres, no fueron aquellos que se arrodillaron ante los puquinas cuando entraron en las llactas nuestras, como perros traidores que cambia de amo y se olvida de donde comía su cushalito en todas las mañanas, gustando de los chungares que florecen en los mayos. Quien hizo pago alguno a las lagunas de Callacuyan, desde donde nació nuestra Madre Quilla Hirca, para aplacar el alejamiento de nuestras pacarinas y dioses de sus favores que siempre nos hemos dispensado desde lejanos tiempos. ¿Quién nos roba la mejor chicha de nuestras botijas? ¡ Acaso no son los orejones!

¿Quién protesto, cuando el hijo bastardo de la Palla Cuni, puesto como sinchi de nuestro pueblo nos está gobernando? Ustedes no eran quienes le cantaban yaravíes y huaynitos a ese sinchi Waira Amaru, que pueden decir entonces ustedes ahora.

¿A que se dedican ahora? ¿No saben a quien adular? . ¿Se quedarán adulando a Huascar o a Atahualpa? Y si como los augurios de Huallio se cumplieran. Vendrán los runas del color de el agua que esta en las punas, seguramente se pondrán a servirlos y combatirán contra los hermanos runas que no quieran hacerlo, eso es seguramente que harán, eso lo doy por descontado. Pues tienen la sangre de sus padres, otros traidores de su pueblo. No fueron sus padres los Chirocos mayores que concertaron con el Sinchi Ninanlingan para deshonrar a la Pacarina de Huallio. Quien lo contuvo y apoyo a los sacerdotes que estaban al servicio de nuestro padre en sus aposentos. ¡Nadie!. Sus padres apoyaron tal villanía y ahora ustedes proceden igual que ellos. Ahora como ayer, siempre comen las sobras de todos los sinchis que dominan nuestro pueblo.

Para ustedes el derecho de opinar, no pueden tenerlo, más aún ningunearnos. No tienen razón alguna y más el derecho por haberlo perdido al traicionar siempre a nuestro pueblo.

Sus cánticos, no son los que nuestro pueblo canta en las mingas o las mitas. Sus cantos son de los sinchis puquinas, o quiensabe de los Caxamarcas, podría ser hasta de los Huaylas.

¿ Quién de ustedes? Canta algún canto que relate las proezas de nuestros Wairas Amarus. Quien relata lo hecho Por nuestro Padre Catequil o nuestra madre Quilla Hirca. Acaso no fue nuestra madre Quilla Hirca enseño a la pallas a cocinar el tarwi salvaje y hacerlo comible. No fue el gran Catequil que nos enseño a llevar agua hasta las más altas cumbres para sembrar el maicito que comemos en la canchita, o lo preparamos en las pachangas que tanto nos gusta comer en los cushalitos.

¿De que hablan sus cánticos? ¿De los desvaríos de los orejones con sus huarmis, no es cierto eso? Y ahora que pueden decirme, ustedes que son traidores a su pueblo, que se venden por unos miserables maicillos, que se prostituyen ante el poder y no son responsables ante la justicia y la verdad.

CUSHCURUMBA: ( Señalando con la mano a los

Chirocos). Me dan risa. So cobardes. Que me pueden afrentar si son traidores a nuestro pueblo.

CHIROCO: ( Escondiendo el rostro, habla mirando al

suelo). Nosotros vivimos como se nos da la gana. Tenemos los favores de quienes son poderosos. Que han ganado ustedes con enfrentar a los Puquinas. ¡Nada!, Eso es lo que han ganado. Es mejor estar con quienes nos gobiernan, para ver si ganamos algún maicillo que puedan haber dejado caer de sus manos, lo podamos recoger; en cambio ustedes no tienen ni siquiera esa esperanza, de hacerlo los Orejones los matarían, pues no son bien vistos a sus ojos. Y que me dices tu Mashaco, él mas viejo de todos los opas, eres el soñador mas empedernido de todo el Reino de los Cullies; aún no pisas la mamapacha. Te pregunto: ¿Para que existiéramos en la Tierra? Acaso no es para aprovechar de todo lo que se nos presenta, ganarse algún favorcito y poder mejorar la situación de nuestra familia. Que nos importa los demás, que eso se preocupen los amautas y los Nobles dentro de los Orejones y los Amarus, que son los señor4es que gobiernan la tierra. Y que nos importa que los sinchis que los representan abusen de nosotros, al menos nos dejan existir y de vez en cuando se les cae algún maíz con el cual alimentamos a nuestras guaguas, si no que sería de nosotros. Lo primero, lo último en que pensamos son nuestras guaguas, las huarmis que nos esperan en nuestra Chosita; si no seriamos unos malos padres que dejamos que nuestros guaguas, nuestras huarmis se mueran de hambre. Nuestro gran dios Huiracocha no nos perdonaría. Veamos que la sensatez se apodere de nosotros y dejemos que las cosas de los señores y su nobleza los resuelvan ellos; nosotros no tenemos nada que ver, que los resuelvan ellos, a mi no me interesan sus peleas para nada.

CHIROCO 2 : ¡Si!, son solo ilusiones los que habla el opa de Mashaco, que

escuche tus sabias palabras de mi hermano Chiroco y vivirás por siempre sin preocuparte nada mas que por agradar a tus amos y señores de la tierra.

Que no escuches sus sabias palabras, pueden hacer llegar tus huesos en el muladar, después de haber estado en la cárcel, no creo que quieras eso como tu destino.

CUSHCURUMBA: ¡Ahí se les ve!, como son de cobardes y arrimados a

quién les suelta un poco de maicillo para sus talegas, o que guarden en una colpa de solamente ellos. Por su cuerpo lo que pasa no es sangre; si no la mas infame de las cobardías, con eso quieren explicarnos lo que son.

CHIROCO: ¡ Ve, ve, quién lo dice!...

CHIROCO 2: Una mujer de todos, tenemos que apedrearla por estar en la

llacta, los Orejones les tienen prohibido la entrada.

CHIROCO : ¡ Sí ahí...veo unas piedras!

MASHACO: ¡ Amo Llucá!! ,¡Amo Llucá!!

Ingresa Lluca con un aire muy ceremonial, mirando a todos lados. Dirige su mirada al llamado.

LLUCÁ: ¡ Qué es lo que pasa!, ¿Por qué tanto alboroto en la plaza?, de

ésta manera.

MASHACO:¡ Mi Señor!

CHIROCO: ¡Mi Señor!

CHIROCO 2 : ¡ Mi Señor!

LLUCÁ: Que hable primero Mashaco.

MASHACO: Mi Señor, lo que pasa que estos flauteros quieren apedrear a

ésta mujer.

CHIROCO: Si, la queremos.

MASHACO: No ve, no retrocede en su proceder

CHIROCO: Mi señor no sabe, que la queremos apedrear por muchas

razones. La primera por que ha deshonrado a su difunto esposo, No habiendo guardado su viudez tal como nos lo manda el Taita del Qosqo, nuestros amos Puquinas que gobiernan de esta Comarca. Segundo por que nos está acusando de haber deshonrado a nuestros antepasados, a nuestros sinchis.Al único que nos inclinamos es a nuestros amos Puquinas que se encuentran gobernando desde el Qosqo, a otro no mas, no...

LLUCÁ: ¡ Un momento!

CHIROCO: Si mi señor.

LLUCÁ: Les haré unas preguntas, y tendrán que contestarme. ¿A que Sinchi sirven, a Atabalipa o a Guascar?

CHIROCO: Al que se encuentra en el Qosqo, a ese obedecemos su merced.

LLUCÁ: ¡Me están mintiendo! No me vengan con vainas. ¡Carajo! O en éste mismo momento los hago castigar. Cuídense, así que díganme la verdad.

CHIROCO: Usted, nos quiere hacer caer su merced. Por favor no nos haga preguntas tan difíciles de contestar.

OJAL DE HERRERO
Parece que las ardillas con el hierro

caen en la badana de un zapatero;

ahí donde la nieve nos va cubriendo

los vacíos que eternos siguen atrás,

cazando la imagen del dolor de las manos

cayendo gota a gota los colores del destello

y quizás mire un poco en la punta

de todos mis extremos ,la luz

aquella que no perderá en brillar.

Ojal de herrero que no pierde

en todos los amaneceres, el color

amanecer suave con el fuego

meciendo uno a uno las baquetas,

Conque redoblar el sonido del crepúsculo

va bajando tranquilo en las estrellas

un pequeño sabor añejo a cañaveral

que con las curtidas manos alcanzas

un poquito del agua de la vida en el terral.

No te habías puesto aun el delantal

para cubrirse de tal vendaval,

con el fuego de las caricias que el metal

saca de los brazos en todo el cielo de color

brillando en las estrellas un golpe de espejo

mirándome las gotas de sudor del esfuerzo,

acariciando el pelo que se teje en mí sombra

en cada momento de la fragua

con el calor puesto en mis hombros

que cae uno a uno los chasquidos,

de la creación de todos algún dios,

donde sobran las espinas

que se clavan en todas las cruces de tardes

ver sangrar mis dos manos

en ésta doliente pasión entre todos dos.

¿Quién acaricia los números?

presentes en los almanaques de agosto

para que el frió no se cuele en mi sombrero

llevando en sus espaldas

el aguacero que esta mañana

escapo de entre los corazones

de una quiyayera, toda mozuela ella

sonrojada tinta en sus redondas mejillas

que tira de sus manos la caña de los desvelos

en la mañana de mis procesiones,

cuando los negros verdes impresiones

emergen en su desventura.

He caminado un poquito con el viento

en la pequeña pradera de mi pueblo

donde se juntan todos los vientos

de la loma de cullizcanra y el de Conra

en mi cabeza bulle el hormigueo de la imagen

que salta en la niñez con el costado en huaca pongo

donde salta mis pies pequeños

con mi madre en mis costados,

suturando las llagas de mi anterior destierro.

Ya mi madre en sus manos

acaricia los viejos despojos de su eterno hijo;

Ya mi madre añosa

con los años a cuestas y la vista despejada

acaricia sanando los huesos de su hijo

Eres el Herrero que desprende

en los ojales de la vida

un pequeño soplo de viento

que refresca el sol en mi testa

de todos mis eternos enemigos.

En todas las lomas con viento

surge el camino de soledad

para ver avanzar un poquito

el ichu de mi campo.

¿Quién trilla entre sus manos?

La espiga dorada que no vuela

con los aires de

las lomas en el viento

en el camino a mi soledad.

Quién trilla, en mi soledad

Ojal de herrero

Eterna mi madre de hierro

Ojal de herrero.

Juan Esteban Yupanqui Villalobos.

CUANTO VALE

Cuanto es el valor

que se cruza en la esquina de una aldaba

Cuando no se consume en los poros

lo pequeño del mundo que se reclama

en la tarima de todos los esclavos;

que decimos entonces?

para arrancar lo que no se nos puede

quitar en los aleros de las sombras.

Me había puesto en la sombra

que resumen aquellos; los esclavos

ha veces sintiéndome donde se habían aparecido

con el redoble de sus obligados vientres

diciéndome que se había cercenado

la tira que nos apoya en el borde.

Ahora cuando las nonas horas

discurren en suave silencio en el río;

aquel amigo de las aceradas sombras

aquel compañeros de púrpuras esperanzas

cuando aun el camino se presentía endiosado

y quizás caminando en ellas

nos deteníamos a sombrear un poco de la luz

de los cuantiosos cuadernos envueltos

para partir en el sentido de la vereda

seduciendo los colores de las miradas.

¿Cómo encontrar ahora?

diciéndome en los corazones

si su luz de los ojos no han brillado ya

donde vernos cuando falta llegar al destino,

serán sus palabras con el aliento

de todos los arcos que resurgen

que sienten en los árboles una nueva hoja de primavera que se abrazará.

Me había detenido en un borde

casi con la asfixia de los segundos.

sintiendo en la sien la ignominia de los rencores;

para que entonces decirme que la lluvia

que se siente en la palma de sus manos

olvida el frió de las noches;

para que entonces?

navegar con los remos partidos,

si ya el púrpura amigo

se me había partido,

sin el adiós de todos los limosneros

como cuando en la esquina fría

se agota una a una la tizana guardada.

Hacia frió en la cama de tu destino,

hacia frió en la verjas de hierro carcomidas

por todo ese olvido que se sentía

por quien tanto tiempo te sostenía,

en la mentira de su ironía que se tiene

como mascara tierna y hierática,

aprendida con los tiempos de una sala

aquella donde todos esperan.

Me había detenido un tiempo casi

con el abrigo de todos a cuestas,

sentía que él frió calaba en lo hondo

de los pozos que se acostumbraba

a cerrar en mi pequeño costado;

se cerraba en lo hondo de las promesas

en lo cercano del tiritar del frió.

Porque me dices que el frió se acurruca

en el costado sempiterno de mi lirio,

porque me dices que la sombra dorada

se columpia en las tardes rosas de los jardines,

que mis manos engarzadas por las púas

sangran en los momentos de las tardes;

¿Dónde te encuentras?

en el lago oscuro de la duda,

que ha veces se compra,

bajo de los metales en las dudas.

Juan E. Yupanqui Villalobos

எ ஃஉஎ விஎனேன் லாஸ் vientos

A QUE VIENEN LOS VIENTOS?

Cuando suenan los sincopes

De una armonía

¿A que vienen los vientos?

De una lagrima que se seca

Por el costado de los arenales

O en la tierra de los pozos

Que acercando quizás mirábamos

Es que suena en mi corazón

Con un tiempo cercano

Que se aleja más y mas

Como las olas que me dejan en mí mirar.

No voy a decir

Que la tristeza de mi alma

Se arrastra en cada arena

Que se acerca en mis dedos

No voy a decir

Que en mis labios

Se atragantan las palabras

Con todo es tu nombre

Que mi sombra no accede

Que quizás no voy a decir

Por la larga letanía

Que se emite en solo

Un silencio que se trasmite

Como compas en mi marcha

Que fúnebre se columpia

En la bisagra de su compasión.

¿A que vienen los vientos?

Al miserable cuerpo

Que este es mío

Muriendo en el vendaval

De la tristeza que se conjetura

En las comisuras del reto

Que las promesas rompieron

Cuando se daban en los ojos

Que se enfrentaron en nuestros tiempos.

¿Qué me pregunto?

A que se ajaron los pies

Cuando nunca caminamos

En nuestras manos enlazadas

Que detenidas las sangres

Derramaron en la tierra

Quizás la vida mía

¿Y tú?

Sin saberlo, corriste

Con la briza que se destierra

En los cielos

De toda la vida

¿Y tú?

Que ahora no llenas

El vacío de tu propia vida

Que enseñas en los ojos

La tristeza

Que se cierne en la frente

De una vida,

Quizás toda perdida.

¿No es viernes?

Que se mece

En su grieta

Que se consume en su alma